Así atajó ElPozo el escándalo destapado por Jordi Évole


En febrero de 2018, Jordi Évole mostró en un reportaje para el programa Salvados, de La Sexta, las condiciones en las que se encontraban los cerdos en una granja que era proveedora de carne de ElPozo. Concretamente, se trataba de la granja Hermanos Carrasco, en la localidad de Alhama de Murcia. En estas instalaciones se encontraban hacinados y sin cumplir ningún requisito sanitario una gran cantidad de cerdos con úlceras, malformaciones, tumores y una gran cantidad de enfermedades, que, posteriormente, serían sacrificados, y cuya carne pasaría a ser procesada para los productos de ElPozo.

Al mostrar el programa dirigido por Évole estas imágenes, la opinión pública estalló en contra de ElPozo, recibiendo la empresa muchas quejas y acusaciones de trabajar al margen de la normativa sanitaria y de calidad alimenticia. Esto generó una grave crisis en la reputación de la empresa, que tuvo que salir al paso para preservar su imagen. El día posterior a la emisión del reportaje, ElPozo emitió un comunicado en el que se decía lo siguiente: “Nuestra empresa se desvincula absolutamente del contenido emitido por el programa, para cuya elaboración se han utilizado imágenes capciosas que distorsionan totalmente la realidad sobre la actividad empresarial de la compañía”. A su vez, la empresa abrió un expediente a la granja que acabó con la ruptura de la relación contractual. Pero esta crisis también tuvo consecuencias comerciales muy graves, ya que varias cadenas de supermercados europeas decidieron dejar de vender productos de ElPozo.

La reacción de la empresa fue contundente. En primer lugar, como hemos visto en el comunicado anterior, asegura que Évole mostró las imágenes de forma capciosa y distorsionando la realidad, pretendiendo mostrar que se trata de un caso aislado, y no de la forma habitual de proceder de la empresa. Además, se trata de desacreditar al periodista basándose alegando que se trata de una pieza de sensacionalismo al querer mostrar sólo este caso aislado.

Cabe destacar que, a diferencia de lo que hacen habitualmente las empresas cuando tienen una crisis, en este caso no salieron los directivos a dar la cara y a ofrecer explicaciones, sino que lo hicieron a través de las redes sociales, puesto que era el foro donde mayor revuelo se había generado, y consideraron que así se podría contrarrestar mejor la opinión generalizada que se había creado en su contra.

Además, utilizaron las declaraciones de personas con autoridad, como es el caso de una veterinaria que cuestionó la veracidad de lo mostrado por Évole, como argumento para salvaguardar la imagen de la empresa. ElPozo difundía por Twitter esas publicaciones para tratar de llegar al mayor número de personas posible y revertir así la tendencia mayoritaria que se había generado en la opinión pública.

Con el paso del tiempo, y tras romper las relaciones laborales con todas aquellas empresas que cometían prácticas irregulares e insalubres, la reputación de ElPozo se fue restituyendo, y en agosto del año 2019 (un año y medio después del escándalo), los supermercados que habían roto sus relaciones con la empresa murciana volvieron a vender sus productos. 

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